lunes, 10 de abril de 2017

Otoño

Un apenas de penas,
derrumbado en la voluntad.
Donde ni siquiera es fantasía 
o espejismo o niebla 
o manera de decirlo.
Ahí donde no hay palabras.

Un vacío sin preguntas.
Entonces reales serían corazones 
y no haría falta 
tampoco esto.
Porque luego diría aquí 

tu vientre.

sábado, 8 de abril de 2017

Anclaje

El pollo no está humeante y sin embargo resplandece.
Los bordes apenas visibles de la blanca bandeja dejan ver el rico juego de colores y los tomates, los morrones, las zanahorias, los zapallitos y los brocolis que, puestos por debajo y alrededor del pollo, hacen resaltar su brillo.
Una graciosa copa de vino a medio llenar refleja el cuello de una oronda botella que parece dormir sobre la rústica superficie y entre los delgados brazos de una tenue canasta.
De blanca porcelana es el recipiente que contiene una espesa y quizás fuerte salsa, matizada por un amarillo trozo de crocante cangrejo.
Y bajo todo esto se pueden ver los resquicios de un fino mantel, cuyo color también es blanco, claro.
- Ruperto!- exclama de pronto una mujer. - Deja de mirar la caja de sal y come que se te enfrían los fideos.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Obscenidad

Verificó si había sido depositado su sueldo sin nunca pensar que equivalía al sueldo de dieciséis personas.

sábado, 18 de febrero de 2017

Ensayo para un cuento

Si es acaso que la degradación se esfuma bajo la voluptuosidad del amplio sueño de tus ojos.
Si es que mi arrinconado mundo se queda enmarañado y aterido en el hemisferio pleno del silencio.
Si es que te parece cursi saber pero completamente saber, que cabe por entero en vos, la definición de la poesía.
Si es que a ridículo y a exagerado y a torpe te suena esta vana forma de expulsar la realidad.
Si es que desde otro siglo volví hace unos días y no es que descubrí pero descubrí ese acantilado sombrío que aislado entre papeles cruzó el tiempo como una fruta extranjera.
Si es que en la superficie de esta amortajada monotonía, el ritmo exigente y forzado, se lleva para siempre cualquier atisbo de inspiración.
Si es que esta pobre y escurridiza lejanía literaria te arranca un pedazo de rotas ilusiones.
Si es que la continuidad de alguna frase vislumbra por fin el sedoso camino del ensueño de tus manos.
Si es que la pureza canta sin rugidos la declamación más honda de la noche.
Si es que los barcos parten raudos en la luna de esta lentitud que se demora en lo precario.
Entonces no habrá naufragio para tus pies hechos de asombro y alegría.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Zabra

Abracadabra Bolo castrado.
Detritus énfasis fijate.
Gracias hago ido.
Jergón kappa lunático.
Llagas machacan nirvanas.
Ñecla ornitologia perpendicular.
Quedado reflexiono siglos.
Tanto ubicuo velorio.
Western xenón yaacabó.


Basado en "Saturno devorando a un hijo", Goya, 1820. (carbonilla).

lunes, 28 de noviembre de 2016

Tomate con te

Llovía y cruzó la calle. El retruecano de la realidad se muerde la lengua. Fría, abierta y quieta la salsa lista no quiere pudrirse. Paños para proclives declives extremos.
Vomitó de hambre y fue sólo líquido. Un anciano miró asombrado. No se detuvo ni quiso compasión. Luego habría de comer y a eso se redujo su andar. Al triste instinto de supervivencia.

Acaso la desolación hizo que perdiera el deseo. Miraba breves videos pornograficos sin ver a los actores. Disperso y desconcentrado, pensaba en los muebles de esas casas lujosas y pulcras donde el sexo era violento y mentirosamente libre. Ni se masturbaba ya. En el cielo raso escaseaba el enduido y la densidad en la mirada le ahondaba la angustia y la resignación.
       
Caminaba lento y cansado. Mucho había sido el trajín durante la semana. Pateando la calle por unos mangos. Que fuera magro y precario y pobre, no significaba que no sobreviviera. Se las rebuscaba y luchaba para mantenerse a pesar de la pena y el dolor en los pies. Ahora el domingo se extendía como un manto de tristeza en el paseo solitario. A veces encontraba una moneda y se reía. Generalmente lo mangueaban y también era una risa. Ese día, sin embargo, aquel vehículo le atropello hasta el sentido del humor.
Despertó en el hospital con yeso hasta la cintura. No sentía la mitad del cuerpo y las magulladuras en el torso y en la cara, no le ardían por la anestesia.

Se conocieron bajo una lluvia implacable. Los unió el paraguas de ella, el apuro al cruzar la calle, el café en aquel bar, el mismo anhelo, el deseo de construir una familia. Se dijeron derrotas y fracasos. Largamente se miraron y supieron la esperanza. Con menos penas y poco dinero, luchar fue ahora, a brazo sin partir. Cenar ensalada de tomates y tomar te, fue una fiesta con ruidos en el estómago. Año a año, mes a mes, semana a semana, prosperaron y crecieron y se amaron, discutiendo y llorando, proyectando y concretando. Los hijos vinieron, entre pausas y desgarros. Con sinsabores y alegrías. Con estupor y garra. Con paciencia y pasión. Con rencores y disculpas. Con alguna mediocridad y vuelos esporádicos. En definitiva, forjaron un sueño y una vida con pelos y señales. No vio el semáforo porque hacía mucho tiempo que le costaba distinguir la vigilia de lo otro. Morir atropellado por ese colectivo es quizás menos azaroso de lo que parece.

viernes, 28 de octubre de 2016

Cielo del medio

Todos los vasos de agua
de todas las cenas
en soledad.
Las tazas de té y
el apuro del café.
La profundidad del mar
volviéndose pánico y lejanía.

En la arena de la infancia
también fue una fiesta
la solidaridad.
Vamos a soportar
para siempre tanta estupidez.

Hay un millón de puertas
heridas en el viento
y de noche crujen
los zapatos de la luna.

Esta vez
la eternidad
dice un caracol.

Y ahora en la corteza
de mi corazón que se engaña,
desmigajan las estrellas
aquello que perdimos.