Desconcierto
Laberinto de un desierto en flor
el pan no se regatea
para cuando toda lluvia
viene un lago que decir no escribe
/el cielo.
Un milagro es cada día
atenuar la sangre del dolor.
Por puro margen que lloró
la planicie ardua de otra espera,
yo vi caer en explosiones
la ternura lastimada,
por donde algunos pájaros trinaban
el futuro menos duro la memoria.
Después vacío del instante
tremolò el silencio una plegaria
y había por fin un rudimento
sin estatuas en la piel.
Ahora el ruido está pasando
la ventana sin saber
ya más nada en el lenguaje.
Falta como siempre
definir nuestros abismos.


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