viernes, 17 de julio de 2020

Instrucciones para conciliar el sueño

   Recostado comodamente sobre su cama boca abajo, estire el brazo izquierdo hacia el piso, apoyando la palma de la mano mirando hacia el techo. De manera tal que el codo le quedará a usted mirando hacia la pared izquierda, es decir, hacia el lado en que mira la mejilla izquierda o el hombro izquierdo. Sobre la mano que tiene usted apoyada en el suelo, verá cuatro dedos. El pulgar le quedará oculto a su visión, precisamente por el codo. De esta forma, quedará el brazo extendido en una posición levemente retorcida y la totalidad de la mano, incluyendo el principio de la muñeca, descansará oblicuamente sobre la alfombra, baldosa o madera inferior de su casa.
   Usted imagina que los cuatro dedos estan reposando, tratando de conciliar el sueño. El dedo meñique comienza a moverse, levemente, como incorporándose de un lecho. Mira, se incorpora, se incorpora más. Al incorporarse más, también irá irguiéndose el dedo de al lado, es decir, el anular. Hará lo propio el dedo medio. Al hacer estos movimientos, a veces más rápidos, a veces más lentos, los dedos semejaran enojo y reclamo. Por ejemplo: Silencio!, Calma!, Queremos dormir! y cosas por el estilo. Entonces usted pasará por diferentes fases, etapas, sentimientos, emociones. Desde la risa casi enajenada los cuatro dedos parecerán personas enloquecidas tratando de conciliar el ansiado sueño. También podrá asomar desde el costado el dedo pulgar. Hay entonces una quinta persona por ahí, también intentando dormir. Parece que es gorda y petisa. El dedo meñique vuelve a incorporarse y a reclamar "Queremos dormir". Y el índice y el anular se remueven y exclaman "Dejennos dormir".
   Ahora usted vuelve a observar, a tomar distancia y desde su óptica el anular le parecerá el índice. Y sin embargo, no. Es el que quedará casi enteramente oculto, cada vez que asome el pulgar. Podrá quedar fuera del alcanze de su visión, debido por ejemplo a la manga de una remera. Y vuelve a levantarse y otra vez a la queja y al reclamo y al requerimiento, "Queremos dormir", "Queremos dormir". Pero nadie duerme en esta alocada forma de dormir, de recostarse. "Estamos hacinados", "Queremos camas cómodas", "Buenas condiciones para poder dormir", "Maldita sea". Se queja el meñique, se queja el anular, se queja el medio, se queja el índice, se queja el pulgar. Y todos se quejan y se quejan y nadie duerme. Así es que en algún momento, de tanto no dormir, de tanto soportar la tensión, los huesos duros oprimiendo la piel por estallar y el cuello estirándose y estirándose tan fuerte hasta doler, todos los dedos caerán rotundos sobre el piso, "tuc", rendidos, agotados, totalmente cansados, exhaustos, devastados por el sueño.




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