miércoles, 17 de diciembre de 2008

Aliterado en el ancho abecedario

La luna lava en líneas la linotipia del lateral.
Manejando el mármol mimético de la memoria que mastica este museo. Estoy entre la enorme enredadera de la extraña esperanza. Queriendo querer los querubines que se han quemado por la química de la querencia. Casi contrito voy a contar la cuenta que se cuelga en la cama compuesta de la casi común corredera de los caminos. Dirás que los dientes danzan divergentes por la disonancia dada a los delirios delicuescentes de la derrota de un deslinde. O tal vez opinarás que el ópalo se obturó en la òsmosis de mis ojos. Nones nunca nadie nadan níveos por la noche nupcial del norte nacarado que no te narra el nivel de la náusea que ningunea el neologismo núbil de la nave.
¿Para qué lo parco de ese parque pueril que podría pasar por el puente paradisíaco de la postergación de un palimpsesto?. Sólo es silencio el saber cuando somos socorridos por la simiente sucia de la sorda sensatez. Jirones que jalan del jodido jodete cuando juntos fue jamás. Llorar por lo llano y llamar a la lluvia para que llueva en la llanura del llamado. Tantos tropos que se tragan el trabalenguas apenas trágico de la tibia tempestad que tuerce la tristeza. Umbríos los umbrales esperan untar el uro urticante que usó la urna con usura que usted y yo en la usina hemos usufructuado.
Walkirias que tomaban whisky en un wiski jugando al waterpolo por la web. Vos vas a vislumbrar el vaso vacío de esta vocación volcada en la vastedad verosímil que no quiso el volcán viscoso de un vómito vulgar. O yéndote por el yerro de yacer en la yesca de un yeti absurdo que mira un yen inútil mientras todo este yacimiento busca desterrar el yo.
De pronto un xilofón xenófilo emerge como un xilócopo en medio de una xantofila dada a lo xi. Bueno entonces buscaré el basamento quizás un poco a la bartola queriendo que el barullo barrunte la base para un juego basto que pueda batir la bendición biográfica de un beso. O el zoom zurcido en la zozobra de un zoológico zumbón.
Fácil es volver a la falange fútil de mi fisonomía fabricada. Hermoso es hilvanar la hendidura híbrida de la humanidad solamente si el hidrógeno vuelve hacia el hervor de las hadas hípicas de esta hiperestesia. Kamikaze podría ser un kabuki visto en el kilómetro etéreo de un koala manchado por el ketchup de un kimono. Indeciso es el índice de aquel invierno implosivo en que los instantes se fueron colmando de improperios instalados en la inmensidad de toda mi intrincada incertidumbre.
Un gato en la garganta de Galileo Galilei expresa lo guajiro y gráfico de un grillo gravitante. Es un ronroneo de rumiar el raro rizoma de la risa que refleja tu recuerdo.




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